
¿Hay alguna relación entre una película mainstream con mucha acción y RR? La primer respuesta es que no: una es pensada para el estreno comercial y públicos masivos, la segunda para que la vea un puñado de gente interesada en el cine experimental. Pero hay un punto de contacto, que es el impacto en los sentidos, aunque de un modo diferente. Siempre sobrevuela la idea que dicta que el cine mainstream atonta, que no se debe tomar en serio, que no nos hace pensar porque quedamos con los ojos hechizados por la acción de la pantalla. Es un prejuicio, aunque parte de verdad tiene. Hay un hechizo, y ese es, justamente, uno de los placeres que ofrece el cine, atraer la atención con las imágenes, principalmente. Después estarían las películas con "contenido" (como si no lo tuvieran todas), qualité, "realistas", etc. Esas que, según el primer impulso intelectual de cualquier estudiante, te dejan un mensaje. O tiene tomas raras (?). Después vendrían las obras como RR, que tiene más en común con la fascinación de algunas películas que algunos cultos miran de soslayo que con 2001, digamos.
Nadie llevaría a ver la película de Benning a un amigo pochoclero porque le parecería algo rara: casi dos horas con planos fijos, sonido ambiente, y trenes cruzando distintos lugares del territorio norteamericano. Locomotoras y vagones de todos los tamaños y colores, algunos cortitos y otros interminables. Alguno podrá pensar en una crítica al consumo, a como el ferrocarril distorsionó la naturaleza... Algo de eso dijo Benning en la presentación, pero ¿está marcada la fuego la denuncia? ¿Intenta ser un film solemne? No parece. Y acá es donde se junta con ese cine mainstream: ambos reivindican el placer de la imagen y la acción. El público es más reducido, pero el hechizo que producen los trenes es casi pornográfico. Alguno en la sala sería fanático de los trenes a escala. El gusto por el movimiento perfecto y continuo, sin la fealdad y suciedad de los automóviles, y sus movimientos espásticos, es parte de la fascinación por los trenes. Benning dijo que le interesaba ver como la intervención del ferrocarril creaba un paisaje nuevo, y lo logra en cada plano, con el agregado que la distancia a la cámara hace que la presencia del tren sea un cercano estremecimiento o una hilera de rectángulos coloridos en medio de la verde naturaleza. RR no solamente es un homenaje al tren real, sino también al gusto por el de maqueta. El que gusta de los trenes eléctricos intenta rodear de la mayor cantidad de elementos a la formación. El tren sólo no sirve, la gracia es que se mezcle con alguna edificación, que desaparezca y emerja de algún túnel, que se cruce con otro tren que va por arriba en otra dirección. Y también está el morbo de colocarle algún objeto encima del vagón playo para que transporte algo.
El gusto por los trenes, como dije, tiene algo pornográfico, como los programas de cocina, donde importa más mirar lo que se cocina que cocinarlo; al tren no podremos manejarlo, pero nos encanta seguir su viboreo y disfrutar de su música propia.
Disculpen, me voy a masturbar al baño.
1 comentarios:
jeee! hoy fui a ver la de Benning, sí la de los trenes...y debo admitir que es incrible. Mucha gente se fue de la sala, muchos roncaban, y otros disfrutamos de los planos largos, la nieve, los túneles, la camioneta y el tipito corriendo. Benning es muy interesante, que raro que Bafici lo programe. Because...I hate you bafici!
Publicar un comentario en la entrada